¿Cómo sirve la integración sensorial en el autismo y por qué es tan recomendada?
La integración sensorial es una terapia fundamental en el abordaje de niños con trastorno del espectro autista (TEA). Se basa en cómo el cerebro recibe, organiza y responde a los estímulos del entorno.

Muchos niños con autismo presentan dificultades para procesar estímulos como sonidos, texturas, movimientos o luces. Esto puede generar conductas como irritabilidad, evitación, hiperactividad o dificultades en la atención.
¿Qué hace la terapia de integración sensorial?
A través de actividades lúdicas y estructuradas, se busca:
Regular la respuesta a estímulos sensoriales
Mejorar la atención y la concentración
Favorecer la planificación motora
Disminuir conductas disruptivas
Promover la participación en actividades cotidianas.
¿Por qué es tan recomendada?
Porque trabaja sobre la base neurológica del comportamiento. No se trata solo de modificar conductas, sino de ayudar al cerebro a procesar mejor la información.